San Fructuoso, obispo, y sus diáconos santos Augurio y Eulogio, mártires, todos los cuales en Tarragona, ciudad de la Hispania Citerior, en tiempo de los emperadores Valeriano y Galieno, después de haber confesado su fe en presencia del procurador Emiliano fueron llevados al anfiteatro y allí, en presencia de los fieles y con voz clara el obispo oró por la paz de la Iglesia, y consumaron los tres su martirio en medio del fuego, puestos de rodillas y en oración. (259)
San Fabián, papa y mártir, que siendo un simple laico fue llamado al pontificado por indicación divina, y después de dar ejemplo de fe y virtud sufrió el martirio en la persecución bajo el emperador Decio. San Cipriano, al hacer el elogio de su combate, afirma que dejó el testimonio de haber regido la Iglesia de modo irreprochable e ilustre. Su cuerpo fue sepultado en este día en el cementerio de Calixto, en la vía Apia de Roma. (250)
San Sebastián, mártir, oriundo de Milán, que como narra san Ambrosio se dirigió a Roma en tiempo de crueles persecuciones y sufrió allí el martirio. En la ciudad a la que había llegado como huésped obtuvo el definitivo domicilio de la eterna inmortalidad, y fue enterrado en este día en las catacumbas de Roma. (s. IV inc.)
4. En Antinoe, región de Tebaida, en Egipto, san Ascla, mártir, que llevado ante el gobernador no temió sus amenazas, dado que le causaba mucha mayor preocupación renegar de Cristo, y después de ser sometido a variados tormentos fue arrojado al río. (s. IV)
5. En Nicea, en Bitinia, hoy Turquía, san Neófito, mártir. (s. IV
6. En la región de Palestina, san Eutimio, abad, el cual, nacido en Armenia y consagrado a Dios desde la infancia, fue a Jerusalén y, transcurridos muchos años en la soledad, al final de su vida, fiel y esforzado en la humildad y en la caridad murió dejando ejemplo de observancia y disciplina. (473)
7. En la ciudad de Worchester, Inglaterra, san Wulfstano, obispo, que pasó del claustro a la sede, donde mantuvo las costumbres monásticas dentro de su celo pastoral. Visitó incansablemente las parroquias de su diócesis, ocupándose de erigir iglesias, fomentar los estudios y condenar los abusos. (1095)
8. En el monasterio de Coltibuono, región italiana de la Toscana, beato Benito Ricásoli, eremita de la congregación benedictina de Valumbrosa. (c. 1107)
9. En Finlandia, san Enrique, obispo y mártir, originario de Inglaterra, al que se le confió la tarea de regir la Iglesia de Upssala, donde se dedicó con empeño a la evangelización de los finlandeses. Fue herido de muerte por un homicida al que había tratado de corregir según la disciplina eclesiástica. (c. 1157)
10. En la ciudad de Messina, en la isla de Sicilia, Italia, santa Eustoquia Calafato, virgen, abadesa de la Orden de las Clarisas, que se dedicó con todas sus fuerzas a restaurar la primitiva disciplina de la vida regular en el seguimiento de Cristo según el ejemplo de san Francisco. (1485)
11. En Seúl, Corea, san Esteban Min Kuk-ka, mártir, catequista, que fue decapitado en la cárcel por su fe cristiana. (1840)
12. En la ciudad de Casoria, cerca de Nápoles, Italia, beata María Cristina de la Inmaculada (Adalheides) Brando, virgen, que dedicó su existencia a la formación cristiana de los niños y fundó la Congregación de Religiosas Víctimas Expiadoras de Jesús Sacramentado, con la cual promovió intensamente la adoración a la Sagrada Eucaristía. (1906)
13. En el monasterio de Mount Saint Bernard, cerca de Leicester, Inglaterra, beato Cipriano (Miguel) Iwene Tansi, presbítero de la Orden Cisterciese, que nació en el territorio de Onitsha, en Nigeria, y, siendo aún niño, en contra de su familia abrazó la fe cristiana. Llegó a ser ordenado sacerdote y se dedicó con celo a la cura pastoral hasta que hecho monje mereció coronar con una santa muerte una vida santa. (1964)
0 comentarios por Martirologio Romano - día 20 de enero
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