HOMILÍA en la TRASLACIÓN del APÓSTOL

Publicado por Silvia Rozas El 30 diciembre 2010 0 comentarios

Estamos ya concluyendo la celebración del Año Santo Compostelano, “un tiempo de gracia y de perdón”, una oportunidad especial para que los creyentes hayan podido recapacitar sobre su genuina vocación a la santidad de vida, impregnarse de la Palabra de Dios, y reconocer a Cristo, que sale a su encuentro, les acompaña en las vicisitudes de su caminar por el mundo y se entrega a ellos personalmente, sobre todo en la Eucaristía. Pero también para los no creyentes o para los que dejaron desvanecer su fe, ha sido una ocasión singular para recibir el don de Cristo que ilumina a todos los hombres para que puedan tener finalmente vida” (Lumen gentium, 16).

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Sentido de la peregrinación cristiana
Muchas personas, buscando renovar y fortalecer su fe, han venido peregrinando hacia la luz con el deseo de iluminar el desierto de su oscuridad en el que se había perdido la conciencia de Dios y de la dignidad humana . En esta experiencia han percibido que caminar en la luz es amar a Dios quien nos ha creado, glorificar a Cristo que nos ha redimido de la muerte, ser sencillos de corazón y ricos de espíritu, no seguir las sendas de la cultura de la muerte, erradicar malos propósitos contra el prójimo y no permitir que la insolencia domine nuestra alma . El Apóstol Santiago nos anunció estas actitudes cristianas, fiándose de Cristo a quien, por su amor fiel y regenerador, podemos confiarle nuestra vida y nuestro futuro, y dando testimonio de su misión apostólica con el martirio.

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