Domingos en Blanco

Publicado por Comunicación Pastoral de la Diócesis El 08 febrero 2015 0 comentarios
por Manuel Blanco
LA ESTUFA

    Estos días de intenso frío, contrastan con la fiebre que padecía la suegra de Pedro cuando la visitó Jesús. Un servicio del Maestro a esta señora, a su yerno, a sus apóstoles y a todos nosotros que hoy leemos el pasaje deseando que visite también a los nuestros. Sanando. ¡Qué distintas fueron las cosas desde que el Señor entró en casa!

    Aquel día, Benigno había hablado con Jorge, su mejor amigo. No pudimos escuchar porque se apartaron un poco. Había algún problema gordo. Al poco tiempo escuchamos carcajadas. Regresaron. Nos despedimos. Por la noche, Jorge envió unos “whatsapps”a Benigno y le llamó. Unos diez minutos. Risotadas. Colgar.

“Es que está muy solo toda la semana. Dadle un “toque” de vez en cuando”, nos recomendó. Nuestros corazones enferman antes de que nos demos cuenta. La fiebre de esta sociedad ahuecada, se propaga con facilidad. Las dificultades nos superan, el egoísmo nos aísla y algunos desertan por miedo, teniendo que suplirles.

Los “plastas”, las interesadas o los de “por cumplir” también llaman, cierto. Escapamos de ellos como del “león hambriento que busca a quien devorar”. Otros telefonazos se echan de menos. Un profe nos decía: “cada diez de vosotros, sois un radiador”. Nos animaba a asistir a clase; para aprender y para dar calor humano. 

Vivir en manada es peligroso. Por ejemplo, un “fiasco” de jefe, “enhuerta” al personal. Se entiende el grito de las misiones especiales: “¡no os separéis!”. Un buen grupo ayuda a superar las dificultades. Por eso, la Iglesia. Combate el frío.

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