"Padre, he pecado contra el cielo y contra ti;
ya no merezco llamarme hijo tuyo: trátame como a uno de tus jornaleros".
Se levantó y vino donde estaba su padre;
cuando todavía estaba lejos, su padre lo vio y le conmovieron las entrañas;
y echando a correr, se le echó al cuello y lo cubrió de besos.
Su hijo le dijo:
"Padre, he pecado contra el cielo y contra ti;
ya no merezco llamarme hijo tuyo".
Pero el padre dijo a sus criados:
"Sacad enseguida la mejor túnica y vestidsela;
ponedle un anillo en la mano y sandalias en los pies;
traed el ternero cebado y sacrificadlo;
comamos y celebremos un banquete,
porque este hijo mio estaba muerto y ha revivido;
estaba perdido y lo hemos encontrado·.
Y empezaron a celebrar el banquete.
del Evangelio del día (Lc 15, 1-3. 11-32)

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