En Blanco: PERFECTO

Publicado por Javier de Montse CCaná El 17 marzo 2013 0 comentarios
D. Perfecto Ulloa regentaba una farmacia. Afirmaba con sorna: “Sin lugar a equivocarme, puedo decir que, Perfectos, somos pocos”. La perfección no existe sobre esta tierra. Así lo descubrieron los letrados y fariseos, acusadores implacables, aunque no tontos. Jesús los caló pronto: “el que esté sin pecado que tire la primera piedra”. 
Esta época tiene dos deportes reyes: el fútbol, y la evasión de capitales. Caer en la tentación resultaría fácilmente justificable: “Total, todos lo hacen”. Pero el Papa, ¡cuidado!: se le exige perfección. Que sea íntegro del todo, inmaculado, irreprochable. Su pasado, presente y futuro. ¡Qué agobio! ¡Reclamo mi derecho a equivocarme!
No pretendo ser imperfecto a propósito. Pero que nadie se atreva a robar una de las perlas más preciosas de la fe, que afirma: “Dios me quiere tal y como soy”. Entusiasmante. Dios espera siempre. Perdona una y otra vez. Tiene paciencia, como buen maestro, hasta que el alumno aprenda la materia. Nunca se cansa.
Al Papa le han colocado un “ojo de halcón” sobre su cabeza. Le mirarán con lupa. No le pasarán ni una. Y, ¿cómo saber si el Santo Padre es perfecto? ¿Si recibe muchas alabanzas o si genera muchas discrepancias? Quien busque la santidad, no necesita halagos ni atiende a ladridos. Estilo-Jesús.
La responsabilidad de los cristianos es grande. Se nos pide ejemplaridad. Prometamos luchar por ella. Entonces, aplaudan o silben, lo verá Dios y disfrutará.        
Manuel A. Blanco Vázquez, Director de Comunicación

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