En estas primeras semanas el Papa Francisco nos está dando a todos una verdadera lección de sencillez y humildad. Como una imagen vale más que mil palabras dejo alguna que circula por las redes sociales y que hasta ahora no dejan indiferente a nadie:
Ir en el autobús con el resto de cardenales o pagar la factura en la residencia en la que vivió durante su estancia en Roma previa al cónclave:
Escribir una carta de puño y letra a unos jóvenes recién ordenados en Buenos Aires. O algo tan sencillo como ponerse al final de la capilla para dar gracias a Dios después de haber celebrado la misa.
Sin embargo, hoy me quedo con esta que a todos los que somos de la diócesis de Santiago de Compostela nos tiene que llenar de alegría.
Al fondo a la derecha se ve a una joven de nuestra diócesis, Ana García, desde hace un par de años hermanita Nazareth. Todos los que la conocemos sabemos de su vinculaición con la Delegación de Infancia y Juventud de nuestra diócesis, así como de su proceso vocacional que hace pocos años la llevó a consagrarse al Señor caminando con una comunidad que tiene los orígenes en el sur de Francia: las Hermanitas del Cordero. En la actualidad está en la comunidad que las hermanitas tienen en Roma, y han tenido la suerte de tener una audiencia muy familiar con el Papa Francisco. Creo que debe ser motivo de alegría para todos nosotros ver a una joven de nuestra diócesis sonriente ante el Papa. Sobre todo porque esa sonrisa muestra su felicidad por haber entregado su vida completamente al Señor.
OREMOS POR LAS VOCACIONES (sacerdotales, religiosas, matrimoniales...) pero muy en especial por aquellos jóvenes de nuestra diócesis que con sincero corazón buscan hoy hacer la voluntad de Dios en sus vidas.





Javier de Montse CCaná ¡Oramos UNIDOS!