¿Quién no ha pensado o dicho alguna vez, como Elías, "Basta ya, Señor, quítame la vida"? E incluso, llenos de compasión ante el sufrimiento ajeno, ¿no hemos deseado alguna vez la muerte de otra personapara ahorrarle su padecer?
Cuando el camino es superior a nuestras fuerzas y hemos de aguantar la dureza y los horrores de la vida durante cuarenta días y cuarenta noches, no resulta suficiente un alimento cualquiera. Va a ser necesario tomar el alimento que nos da un ángel para poder llegar al monte de Dios.
Y he aquí que, cuando ya estamos en su ladera, el hecho de que Dios y Jesús sean uno y el mismo nos coloca en una actitud parecida a la que tenían judíos, ebionitas,valentinianos…
Me preguntas quiénes eran ésos. Mira, ésos somos tú y yo cuando -como los judíos que criticaban a Jesús- nos negamosa aceptar que el Padre se da a conocer mediante el Hijoo cuando -como los ebionitas- caemos en considerar queJesús era un simple hombre fruto del matrimonio entreJosé y María o somos tú y yo cuando -como los valentinianos- decimos que hay dos dioses, uno el del Antiguo Testamento y otro el del Nuevo Testamento.
Mira, el Dios cristiano es Padre no porque sea maravilloso, buenísimo, extraordinario Creador, todopoderoso e inmensamente compasivo. ¡Que lo es! Pero también es Dios, de esa manera, para otros muchos creyentes y sin embargo, para nosotros, Dios es Padre porque se nos revela en el Hijo. Nadie ha visto al Padre a no ser el que viene de Dios.Y hay que comer esto, digerirlo, que el Verbo Jesús llegue a ser el pan de nuestra vida para hacernos carne de Dios y, con Él, como Él, dar vida al mundo.
No le reproches a Dios que no llegue a eliminar de un plumazo el mal del mundo. ¡Ya!, desde luego sería más fácil que dejarse triturar, amasar, cocerse en el fuego divino y hacerse pan para los demás.
Estas cosas no son de las que entran por la cabeza sino de las que están en lo más hondo del corazón:es ahí donde podemos gustar y ver qué bueno es el Señor.
No hace falta que te recuerde que no puedes ser cristiano sin Cristo, pero quizás aún no has comprendido bien quetampoco puedes ser cristiano sin la Iglesia pues, sin ésta, ¿le habrías conocido a Él? ¿Qué clase de Cristo crees estar amando si no amas su carne, su cuerpo, su pan quese nos da en la comunidad eclesial? Sí, el cuerpo puede tener defectos y cometer errores tanto con la cabeza como con los miembros pero no mires las apariencias, ¡mira el corazón!mira, ven y come para poder gustar qué bueno es este pan. Porque no olvidemos que así como no podemos ser cristianos sin Cristo tampoco podemos ser Cristo sin cruz que es el horno donde se cocina el pan de vida, de la vida para siempre.
Cuando el camino es superior a nuestras fuerzas y hemos de aguantar la dureza y los horrores de la vida durante cuarenta días y cuarenta noches, no resulta suficiente un alimento cualquiera. Va a ser necesario tomar el alimento que nos da un ángel para poder llegar al monte de Dios.
Y he aquí que, cuando ya estamos en su ladera, el hecho de que Dios y Jesús sean uno y el mismo nos coloca en una actitud parecida a la que tenían judíos, ebionitas,valentinianos…
Me preguntas quiénes eran ésos. Mira, ésos somos tú y yo cuando -como los judíos que criticaban a Jesús- nos negamosa aceptar que el Padre se da a conocer mediante el Hijoo cuando -como los ebionitas- caemos en considerar queJesús era un simple hombre fruto del matrimonio entreJosé y María o somos tú y yo cuando -como los valentinianos- decimos que hay dos dioses, uno el del Antiguo Testamento y otro el del Nuevo Testamento.
Mira, el Dios cristiano es Padre no porque sea maravilloso, buenísimo, extraordinario Creador, todopoderoso e inmensamente compasivo. ¡Que lo es! Pero también es Dios, de esa manera, para otros muchos creyentes y sin embargo, para nosotros, Dios es Padre porque se nos revela en el Hijo. Nadie ha visto al Padre a no ser el que viene de Dios.Y hay que comer esto, digerirlo, que el Verbo Jesús llegue a ser el pan de nuestra vida para hacernos carne de Dios y, con Él, como Él, dar vida al mundo.
No le reproches a Dios que no llegue a eliminar de un plumazo el mal del mundo. ¡Ya!, desde luego sería más fácil que dejarse triturar, amasar, cocerse en el fuego divino y hacerse pan para los demás.
Estas cosas no son de las que entran por la cabeza sino de las que están en lo más hondo del corazón:es ahí donde podemos gustar y ver qué bueno es el Señor.
No hace falta que te recuerde que no puedes ser cristiano sin Cristo, pero quizás aún no has comprendido bien quetampoco puedes ser cristiano sin la Iglesia pues, sin ésta, ¿le habrías conocido a Él? ¿Qué clase de Cristo crees estar amando si no amas su carne, su cuerpo, su pan quese nos da en la comunidad eclesial? Sí, el cuerpo puede tener defectos y cometer errores tanto con la cabeza como con los miembros pero no mires las apariencias, ¡mira el corazón!mira, ven y come para poder gustar qué bueno es este pan. Porque no olvidemos que así como no podemos ser cristianos sin Cristo tampoco podemos ser Cristo sin cruz que es el horno donde se cocina el pan de vida, de la vida para siempre.
Que pases un bonito Domingo. Besos.
Olga
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