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La más que milenaria peregrinación al Santuario donde se guardan los restos del Apóstol Santiago tiene, como si fuera la guinda en un pastel, la periódica celebración de un Año Jubilar en el que se otorga generosamente el total perdón de los pecados y otra serie de gracias, como conmutación de votos y absolución de reservados. Esto es un privilegio singular, por su antigüedad, resonancia e influencia en todo el orbe católico.
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El Año jubilar nació y existe ligado a la meta del Camino de Santiago. Nadie puede poder en duda la fama y atractivo que ha tenido desde siempre, incluso ha sido declarado Itinerario Cultural Europeo por la misma Europa que se resiste a incluir en su Constitución una mención a sus raíces cristianas. El Año Jubilar ha estado en su origen y sigue ligado hoy al peregrinar a Tumba del Apóstol y su fin es afirmar más sus fines. No se puede hablar del Año Jubilar sin atender al Camino de Santiago y sus motivos.
El Camino de Santiago
Parecería una obviedad definir la Ruta que conduce a la Tumba del Apóstol; esa misma ruta que Europa en su día identificó con la Vía Láctea definida como Camino de Estrellas que conduce a Santiago, pero en nuestro tiempo los imperios mediáticos que todo lo degradan, también han sembrado sobre esta realidad la sombra de la duda y el intento de secularización que estamos padeciendo a todos los niveles a lo largo del último tercio del siglo XX. No nos puede extrañar, pues, que entre los historiadores surjan posturas que consideran un misterio histórico al Camino o, confundiendo las consecuencias con las causas, intenten buscarle explicaciones políticas, económicas… en una palabra seculares.
El Camino de Santiago
Parecería una obviedad definir la Ruta que conduce a la Tumba del Apóstol; esa misma ruta que Europa en su día identificó con la Vía Láctea definida como Camino de Estrellas que conduce a Santiago, pero en nuestro tiempo los imperios mediáticos que todo lo degradan, también han sembrado sobre esta realidad la sombra de la duda y el intento de secularización que estamos padeciendo a todos los niveles a lo largo del último tercio del siglo XX. No nos puede extrañar, pues, que entre los historiadores surjan posturas que consideran un misterio histórico al Camino o, confundiendo las consecuencias con las causas, intenten buscarle explicaciones políticas, económicas… en una palabra seculares.
0 comentarios por El AÑO SANTO COMPOSTELANO, por Juan José Cebrián Franco
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