Venid, benditos de mi padre, recibid la herencia del Reino preparado para vosotros
desde la creación del mundo. Porque tuve hambre, y me disteis de comer,
tuve sed y me disteis de beber, era forastero y me acogisteis; estaba desnudo,
y me vestisteis; enfermo, y me visitasteis; en la cárcel, y acudisteis a mí. (…)
Y el Rey les dirá: “En verdad os digo que cuanto hicisteis a uno de estos
hermanos míos más pequeños, a mí me lo hicisteis”.
del Evangelio del día (Mt 25, 31-46)
SOLEMNIDAD DE JESUCRISTO, REY DEL UNIVERSO

Anónimo El reino de Jesús no es de este mundo; Él mismo se lo dijo a Pilatos. De momento, hay que vivir aquí. Y los ciudadanos de este reino nos sentimos muchas veces solos y desamparados entre la tibieza de "los nuestros" y el desafío de los "hijos de las tinieblas".No es agradable, pero es una realidad palpable.